Este amor benevolente nos convierte en una fuente pura de bienestar y seguridad para los otros. No sólo es un anhelo básico de búsqueda personal de superación, sino que la mente se vuelve universal por haber identificado su propio interés con el interés de todos. Es la actitud protectora e inmensamente paciente de una madre que sortea todas las dificultades por su hija/o y siempre la/o ampara a pesar de su mal comportamiento. ¡Que todos los seres sean felices!