Las emociones no se aprenden por apuntes, hay que vivirlas y aceptarlas. El cerebro controla nuestras emociones a través del sistema límbico. El sistema límbico es la zona del cerebro que dirige nuestras emociones y nuestras sensaciones más primitivas: aquellas relacionadas con la supervivencia (como por ejemplo el miedo y la rabia) y con las sensaciones del ser humano en torno a nuestro comportamiento sexual. De hecho, muchos científicos han llegado a llamarle el “cerebro reptil” puesto que se encarga de nuestros instintos más básicos.